
Es un proceso natural, pero es incómodo y molesto para el bebé. Los síntomas más habituales son: 1. Babeo constante que puede producir pequeñas diarreas.
2. Irritabilidad.
3. Problemas del sueño.
4. Rechazo a la comida.
5. Tendencia a morder objetos duros.
6. La salida de los dientes no causa fiebre, si acaso febrícula
(unas décimas de fiebre). Si el niño presenta fiebre alta
acudir al pediatra para determinar la causa.
Para aliviar estas molestias es aconsejable ofrecerle para
morder un objeto frío. Existen productos analgésicos de
venta en farmacias.
Nunca se deben de raspar o cortar las encías. |
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