
Hay distintas alternativas de tratamiento en función de la intensidad del problema. 1. La fisioterapia como terapia suave se recomienda primero. Se puede empezar con masajes en los músculos afectados, presionando sobre ellos para identificar los puntos extremadamente dolorosos y darles masajes fuertes, lentos y cortos. Debe hacerse varias veces al día hasta que el músculo ya no presente dolor al presionarlo.
2. Si lo anterior no funciona, se puede pensar en el uso de protectores bucales o férulas de descarga. Con éstos conseguiremos que haya una relajación muscular, pero si la contractura está provocada por una mala mordida, será aconsejable realizar un tratamiento de ortodoncia que alinee los dientes y mejore la forma de morder para así evitar un exceso de fuerza muscular provocada por malos contactos.
3. Otra alternativa de tratamiento es la cirugía, que se considera generalmente como un último recurso, y sus resultados no siempre son satisfactorios. 4. Los medicamentos también pueden ayudar a aliviar los síntomas presentes, entre ellos están los relajantes musculares y los antiinflamatorios, que pueden ayudar a reducir la inflamación en la mandíbula proveniente de artritis u otras causas de inflamación. No se deben utilizar de forma indiscriminada, deben estar recetados por un especialista.
Hay otras medidas que hay que tener en cuenta:
al ver la televisión y leer. Tomar descansos frecuentes para
aliviar los músculos estresados.
faciales y mandibulares durante todo el día.
general y la tensión muscular de espalda, cuello y cuerpo.
Es determinante que haya una intervención temprana para
evitar que el espasmo muscular produzca una desviación de
la mandíbula y cambios artríticos en la articulación mandibular.
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